Mostró la credencial del mejor de todos
El campeón Vélez Sarsfield se puso en ventaja y la conservó hasta el final para proporcionarle a River su segunda caída consecutiva
Oportunismo para golpear en el momento justo e inteligencia para cuidar la ventaja. Vélez Sarsfield estuvo lejos de brillar, pero mostró su chapa de campeón en el Monumental y le ganó a River Plate 1-0, por lo que se ubicó a dos puntos de los líderes, San Lorenzo de Almagro y Banfield.
River solamente estuvo a la altura de las circunstancias durante los primeros 30 minutos. Después de quedar en desventaja a los 40 del capítulo inicial por aquel gol de Claudio Enría, se quedó sin respuestas y fue incapaz de ocultar una alarmante falta de fútbol hasta el final.
River jugó una media hora inicial más que interesante. Salió a ahogar a Vélez, fue un equipo corto y buscó progresar a través del fútbol asociado. Mucho tuvieron que ver en su supremacía los movimientos del colombiano Jairo Patiño, quien complicó seguido por el sector derecho, y de Ernesto Farías, muy activo e importante para jugar de espalda y descargar rápido.
El problema de River radicó en que, al igual que en el empate sin goles ante el Corinthianas por la Sudamericana, volvió a faltarle contundencia.
Un cabezazo de Jonathan Santana se perdió alto, Patiño la tiró increíblemente afuera desde la puerta del área chica y Gastón Sessa manoteó al córner un tiro libre del capitán Marcelo Gallardo.
Antes de esta última acción, Rafael Furchi ignoró un penal de Santiago Ladino a Gallardo, quien sobre los 40 cometió un error que le costó caro a River. Presionado por Leandro Gracián y Fabián Cubero, el Muñeco quiso salir jugando en posición de número 3 y la perdió. Gracián se metió en el área y le sirvió el gol a Enría, quien tuvo tiempo de acomodarse y definir con un toque corto.
A esa altura, el ímpetu inicial de River había perdido vigor y el desarrollo era más bien equilibrado, pero la diferencia resultaba inmerecida.
En tiempo de descuento, Vélez casi se puso 2-0. Enría habilitó en profundidad a Ladino y Germán Lux llegó con lo justo a taparle el mano a mano en una gran intervención.
Lesionado Gallardo, Reinaldo Merlo mandó a la cancha a Rubens Sambueza tras la reanudación. Al ver que su equipo no encontraba respuestas, Mostaza hizo otros dos cambios antes del cuarto de hora, pero tácticos: Víctor Zapata por Andrés San Martín y Gastón Fermández por el esta vez irresoluto Gustavo Oberman.
Sin embargo, River siguió siendo un conjunto inconexo y a medida que fueron pasando los minutos la pelota pareció empezar a quemarle a sus jugadores. Las imprecisiones se repitieron una tras otra, Patiño bajó claramente su nivel hasta llegar a exasperar a sus hinchas, la Gata Fernández no aportó ninguna solución y Farías casi no volvió a tocar la pelota.
River se cansó de rebotar contra un Vélez que lo esperó con sumo orden y que tuvo en Mariano Uglessich y, especialmente, en Hernán Pellerano a dos marcadores centrales que sacaron casi todo. El último campeón se paró de contragolpe, pero le faltó justeza en los últimos pases y en la única chance neta que tuvo se encontró con una gran tapada de Lux ante un cabezazo de Castromán.
Carente de respuestas anímicas y futbolísticas, River sólo inquietó con dos tiros libres de la Gata Fernández sacados por Sessa y con un tiro bombeado del chileno Cristian Alvarez que el arquero mandó al córner.
River perdió su segundo partido seguido en el torneo local y deberá reaccionar más temprano que tarde si no quiere que el Apertura se le haga cuesta arriba. Vélez es la contracara: logró 13 de los últimos 15 puntos y ya empieza a meterle miedo al resto.
